En México, la cicatriz de una ciudad se convierte en su parque más valioso, la Línea Verde

Aguascalientes convirtió los descuidados terrenos de un oleoducto en un parque de 12 km de largo que atraviesa 90 barrios. Foto Ags Prensa.

AGUASCALIENTES, México — Jessica López, una niña de cuatro años de sonrisa tímida, sufre de ataques de asma desde su nacimiento. Su enfermedad solía empeorar durante el otoño, cuando subía el polvo de los baldíos que rodeaban la modesta casa familiar de un dormitorio.

El año pasado, las autoridades de la ciudad convirtieron esos baldíos polvorientos cerca de la casa de Jessica en un reluciente parque con senderos, juegos para niños y pabellones cubiertos. Luego, en el otoño, sucedió algo sorprendente en el hogar de los López: los ataque de asma de Jessica no aparecieron. Es imposible afirmar con certeza que la mejora en la salud de Jessica haya sido causada por el parque. Pero su madre no tiene ninguna duda. El parque, insiste María del Refugio López, salvó la vida de Jessica.

[To read this story in English, click here.]

La historia de Jessica es una de las tantas cosas buenas que están sucediendo a lo largo de un pedazo de tierra que atraviesa un bullicioso rincón de esta ciudad de 1,3 millones de habitantes. Los baldíos cercanos a la casa de Jessica, llenos de basura y refugios de criminales, seguían la estrecha senda debajo de la cual un oleoducto atraviesa un barrio pobre tras otro. En los últimos tres años, la ciudad ha recuperado la mayor parte de este territorio para las 300.000 personas que viven en su vecindad. El resultado es un parque de 12 kilómetro de largo que se ha convertido en uno de los espacios verdes urbanos más extraordinarios de América Latina: la Línea Verde.

El abundante césped del parque sube y baja por las pequeñas colinas de esta ciudad árida, y debe su verdor al agua reciclada de una planta de tratamiento vecina. De noche, los senderos son iluminados con faroles que funcionan a energía solar. Y en las tardes, cuando los niños regresan a sus casa de la escuela, el parque se encuentra lleno de vida con familias caminando, andando en bicicleta, haciendo ejercicio o simplemente reuniéndose en alguno de los numerosos espacios sociales del parque.

La Línea Verde es una creación de Lorena Martínez, alcaldesa de Aguascalientes hasta hace apenas unas semanas. Situada a 525 km (325 millas) al noroeste de México D. F., la ciudad ya había rejuvenecido su casco histórico con nuevas calles peatonales y museos para atraer a los turistas que acuden en masa a la feria al aire libre más grande de México, que se celebra aquí cada julio.

Martínez buscaba un proyecto de renovación urbana diferente. Las zonas más olvidadas de las ciudad, especialmente las del sudeste, adonde vive la familia de Jessica, se encontraban inmersas en la violencia generada por el tráfico de drogas. La alcaldesa quería hacer algo que ayudara a reconstruir el dañado tejido social en esas colonias. “Antes de que llegáramos aquí, el sentido común indicaba que estas comunidades (de bajos ingresos) sólo necesitaban más presencia policial,” dice Martínez. “Quería enfocarme en reducir el crimen. Pero no quería seguir la misma política de más policías y más armas.”

Sin tiempo que perder

Martínez, una mujer alta y delgada de 49 años, es parte de un grupo de mujeres líderes en México que buscan nuevas maneras de crear impacto social. Abogada de profesión, cumplió dos mandatos en el Congreso nacional mexicano como miembro del tradicional Partido Revolucionario Institucional. También lideró la Comisión de Deportes de Aguascalientes y la oficina local de Profeco, la Procuraduría Federal del Consumidor. Martínez es soltera y no tiene hijos, y es conocida por su ética profesional, que frecuentemente la lleva a trabajar hasta 16 horas seguidas.

Los alcaldes en México sólo pueden cumplir un mandato de tres años. Por lo tanto, Martínez sabía que no tenía tiempo que perder si quería causar un impacto en Aguascalientes. En cuanto resultó electa, en el verano de 2010, viajó con un grupo de colaboradores a Brasil y Colombia, en búsqueda de proyectos urbanos innovadores.


Los ataques de asma de Jessica López, de cuatro años, desaparecieron cuando la Línea Verde fue construida cerca de su casa. Foto Ana Arana.

“Fue en Curitiba en donde encontramos nuestro proyecto,” recuerda Martínez. Le impresionó particularmente la manera en que Jaime Lerner, el legendario ex-alcalde de esa ciudad del sur de Brasil, había convertido terrenos baldíos en parques. Le recordó a esas descuidadas tierras sobre el oleoducto en Aguascalientes y se preguntó si ellas también podrían convertirse en un recurso para la comunidad. Le pidió a sus colaboradores que empiecen a bosquejar algunas ideas. “Aprendí que los grandes cambios urbanos se llevan a cabo en distritos más pequeños,” sostiene Martínez.

En cuanto asumió, en enero de 2011, Martínez puso manos a la obra para hacer de la Línea Verde una realidad. Su equipo se reunió numerosas veces con grupos de la comunidad, para oír sus opiniones. No estaban acostumbrados a tener la posibilidad de ser parte de un proyecto gubernamental. “Tuvimos que convencer a los grupos vecinales de que el proyecto era suyo,” dice Martínez. “Les mostrábamos los planes y ellos eran libres de decidir si les gustaban o no,” agrega. “ ‘No queremos canchas de básquetbol, queremos una pista de patinaje. nuestros niños patinan,’ nos dijeron. Eso es lo que queríamos oír. Si la gente no siente que algo le pertenece, no lo cuidará.”

En búsqueda de financiación

El equipo de la alcaldesa ideó un plan maestro; el diseño fue llevado a cabo internamente. Martínez también designó a un director de proyecto que reportaba directamente a ella, algo inusual para un proyecto municipal en México. “Pocos proyectos gubernamentales usan un director, pero en el sector privado se hace siempre,” dice Martínez. “Tener la planificación y una jerarquía clara fue extremadamente útil.”

También fue útil la destreza política de la alcaldesa, que ayudó a recaudar el dinero para el proyecto. La Línea Verde costó 500 millones de pesos, o unos $40 millones de dólares. Al momento de acudir al gobierno nacional en búsqueda de financiamiento, Martínez dividió el proyecto del parque en una serie de propuestas de financiación más pequeñas que interesaban a distintos organismos federales. “Golpeé en las puertas de amigos y de contactos políticos que hice en los últimos 25 años,” dice Martínez. “El objetivo principal era formar alianzas.”

La estrategia funcionó: varios organismos federales contribuyeron al financiamiento del parque. Por ejemplo, la Federación Nacional de Deportes le dio a la municipalidad US$10 millones para construir las ciclovías, senderos, parques deportivos, areneros y una pileta de natación. La Secretaría de Comunicaciones y Transporte otorgó US$7,5 millones para completar la Avenida de la Línea Verde, que bordea el parque a ambos lados, e incluyó la construcción de un puente.

El aliado más importante fue Pemex, la petrolera estatal dueña del oleoducto que atraviesa la zona. (La tierra era propiedad del estado de Aguascalientes, del cual la ciudad homónima es capital.) Para ayudar en la operación del parque, Pemex hizo una donación de 1,4 millones de litros de gas, por un valor de US$1,1 millones.

Más importante aún, Pemex se convirtió en socio cooperativo de un plan del cual podría haberse desentendido. Pemex gasta mucho dinero en la seguridad de sus oleoductos, para protegerlos de las pandillas de narcotraficantes que roban gas para luego venderlo. Aguascalientes no tiene este tipo de problema, pero la amenaza de vandalismo existía previo a la construcción del parque. En la Línea Verde, los oleoductos son protegidos por un grupo de guardaparques, con ayuda de la policía local. Martínez reconoce la flexibilidad de Pemex. “Nuestro plan no encajaba en su modelo o pensamiento tradicional,” dice.

En total, Martínez logró que el gobierno mexicano cubriera el 80 por ciento del costo total del proyecto. Sólo US$7 millones fueron aportados por la ciudad. Martínez dice que construir la Línea Verde no habría sido posible de otra manera. “El presupuesto municipal es demasiado pequeño para llevar a cabo un proyecto de este tamaño.”

“El parque lo cambió todo”

Entre la variedad de atracciones de la Línea Verde se encuentran un gimnasio con cuotas accesibles y otras áreas donde los vecinos pueden ejercitarse al aire libre. Estas instalaciones incluyen el uso de una pileta de natación, clases de baile y ejercitación para la gente de la zona. Las madres llevan a sus hijos a las clases de natación, mientras ellas toman clases de Zumba. Los dos salones de boxeo totalmente equipados también atraen muchos usuarios.

La programación social del parque es provista por un sólido programa de beneficios sociales llamado Convive Feliz. Esto también fue una idea que la alcaldesa Martínez tomó prestada — esta vez de Medellín, Colombia. Convive administra las actividades culturales y deportivas de la Línea Verde. En un principio, el parque y Convive eran dos proyectos separados, dice Octavio Cárdenas Denham, el director de planeamiento urbano que responde a Martínez. Pero ambos proyectos eran complementarios y rápidamente fueron fusionados.

“Lo que hacemos con el parque es acupuntura social,” dice Gabriel Ramírez Pasillas, director de Convive Feliz. El programa organiza reuniones sociales que han acercado a los vecinos los unos a los otros. Convive también está a cargo de un programa cultural que incluye conciertos, bailes y festivales de cine.

La municipalidad de Aguascalientes afirma que en un año de funcionamiento del parque, los robos y los asaltos han disminuido en más del 50 por ciento y que los indicadores sanitarios de la comunidad han mejorado. Estas afirmaciones son difíciles de confirmar, ya que el relevamiento de información a nivel municipal en México es irregular.

Pero la historia de Jessica y las entrevistas realizadas a otros vecinos de la Línea Verde sugieren que los estándares de vida han mejorado para muchos de ellos. “Antes del parque, no teníamos adónde caminar,” dice Juanita Cuapio, una antigua vecina de la zona. “Todos sospechaban de todos.”

La madre de Jessica dice que antes de la construcción del parque, estaba considerando seriamente la posibilidad de mudarse. Los ataques de asma de Jessica eran preocupantes y el nivel de criminalidad en el barrio los hacía sentir inseguros. Ahora, no piensa moverse de donde está. Incluso está construyendo un segundo dormitorio en su pequeña casa. “El parque lo cambió todo,” agrega López.

Martínez concluyó su mandato de tres años hace algunas semanas. Mientras ella considera postularse para un cargo más importante, como gobernadora del estado, los asesores que la ayudaron a construir el parque han sido contratados por el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto. Según Martínez, Peña Nieto ha mostrado interés en implementar proyectos urbanos similares a la Línea Verde a nivel nacional. Hoy en día es común ver líderes locales de todo México visitando Aguascalientes, para ver la Línea Verde en persona. (El proyecto fue reconocido con el Premio Internacional de Guangzhou a la Innovación Urbana.) Martínez sostiene que hay muchas Líneas Verdes en potencia alrededor del mundo.

El principal consejo que ofrece a aquellas ciudades interesadas en construir un parque de este tipo: Sean creativos y tenaces al momento de buscar financiación. Y la financiación no se limita a los costos de construcción. También incluye la operación y mantenimiento del parque a futuro. Al final de su mandato, Martínez convenció a la legislatura local de la necesidad de crear un fideicomiso de US$400.000 para mantener la operación del parque y sus programas, y para recibir donaciones futuras. “Este proyecto puede ser recreado en cualquier lado,” dice Martínez, “pero se necesita liderazgo, estructura administrativa y el apoyo de la comunidad local.”

Daniela Guazo contribuyó en la investigación para este artículo.

ALSO IN THIS SERIES

A city’s scar becomes a signature urban park

Interview with park visionary Lorena Martínez 

Photos: life of the green line

More than drug violence happens in Mexico

Back to top

More from Citiscope

Latest Commentary

Ana Arana is an investigative journalist with extensive international experience. A former U. S. foreign correspondent, Arana was director of Fundación MEPI, an investigative journalism project in Mexico that promoted investigations that cross borders with the United States and Central America. Full bio

LECCIONES DE AGUASCALIENTES

  • La Alcaldesa Martínez dividió el proyecto del parque en una serie de propuestas de financiación más pequeñas que interesaban a distintos organismos federales.
  • El gigante petrolero Pemex se convirtió en socio de un plan del cual se podría haber desentendido. El oleoducto es protegido por guardaparques que funcionan como un pequeño equipo de seguridad.
  • Martínez estableció un fideicomiso para la operación y mantenimiento del parque y para recibir futuras donaciones.

Get Citiscope’s email newsletter on local solutions to global goals.