¿Cómo sabremos si la Nueva Agenda Urbana ha tenido éxito?

La versión actualizada de la estrategia de Hábitat III resulta aún difusa en cuanto a los procesos de seguimiento y revisión.

Radu Bercan/Shutterstock

La gran estrategia de la ONU sobre desarrollo urbano sustentable, la Nueva Agenda Urbana, va tomando cada vez más forma. Si bien a mediados de junio, luego de un mes de negociaciones, se lanzó la primera gran revisión del documento, continúa abierta una pregunta: una vez que se llegue a un acuerdo sobre la agenda en la conferencia Hábitat III, ¿cómo sabremos si sus objetivos están realmente siendo alcanzados?

Por esta razón resulta importante la consolidación de los procesos de seguimiento y revisión, que pueden ayudar a los gobiernos nacionales y locales, a los profesionales y a los desarrolladores urbanos a aprender acerca de aquellos casos exitosos que deberían ser apoyados y aplicados a mayor escala. Estos procesos pueden ayudar también a identificar los desafíos en su implementación, permitiendo tanto un aprendizaje en término de políticas, como la canalización de apoyo técnico y financiero allí donde más se necesita.

Un primer paso hacia el fortalecimiento de un proceso de seguimiento y revisión para la Nueva Agenda Urbana es definir con mayor claridad sus objetivos: ¿qué se revisará exactamente?

 [Véase: Will the New Urban Agenda define the future of UN-Habitat?]

La versión actual de la agenda sugiere que esos temas sean independientes pero también contribuyan a un proceso aún más amplio, conocido como la Agenda para el Desarrollo Sustentable 2030. Este gran marco, que incluye los nuevos Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODSs), fue acordado entre todos los estados miembros de la ONU el año pasado y entró en vigencia en enero. De manera crítica, ahora busca guiar los esfuerzos globales contra la pobreza y la sustentabilidad durante los próximos 15 años.

La Nueva Agenda Urbana manifiesta que el seguimiento y la revisión deben utilizar plataformas y procesos existentes, evitando al mismo tiempo la duplicación. Sin embargo, no especifica lo que esto significa. Por ejemplo, ¿la Nueva Agenda Urbana contribuye solo a la revisión del ODS 11 (el ODS urbano), que busca crear ciudades seguras y sustentables? ¿o se propone revisar las dimensiones urbanas de cada uno de los 17 ODSs? Por el momento, las respuestas a estas preguntas no quedan claras.

 [Véase: Cities turn to implementing the Sustainable Development Goals]

Además, la Nueva Agenda Urbana contendrá, seguramente, elementos que van más allá de los ODSs. Será importante aclarar cómo estos pueden también someterse a fuertes seguimientos y revisiones.

Por ejemplo, el borrador actual se concentra significativamente en las condiciones que permitirían una implementación efectiva. Esto incluye, entre otros, las estructuras legales, institucionales y financieras que necesitan las ciudades para un desarrollo urbano sustentable. Aún así, es importante que se especifiquen claros objetivos, indicadores y marcos de monitoreo para estas condiciones habilitantes.

El proceso de acuerdo del marco “indicador” global para los ODSs (métricas clave con las que se monitoreará el progreso global de los objetivos) ha demostrado cuán demandante es en términos de tiempo la definición de nuevos indicadores. Mientras que los ODSs se acordaron en septiembre, el proceso para refinar y establecer los indicadores aún continúa en marcha; para muchos de ellos aún faltan metodologías consensuadas y una suficiente cobertura por país.

[Véase: Cities respond: Testing the urban SDG indicators]

Sin embargo, dependiendo del contenido final de la Nueva Agenda Urbana, los indicadores existentes podrían también usarse para monitorear el progreso en los marcos legales, institucionales y financieros de las ciudades. De esta forma, la Nueva Agenda Urbana, tendrá que delinear un proceso para identificar los indicadores útiles existentes pasibles de monitorear estas condiciones habilitantes a nivel global y, si fuera necesario, desarrollar criterios de revisión adicionales. Hasta ahora, esto no ha sido aclarado.

Acerca de la regularidad en los debates sobre temas urbanos

Aprovechar el proceso de actualización existente para los ODSs podría tener enormes beneficios. Ese marco ya posee un mecanismo para el seguimiento y la revisión, llamado Foro Político de Alto Nivel para el Desarrollo Sustentable (FPAN), que se reunirá esta semana y durante la mayor parte de julio en la Oficina Central de la ONU en Nueva York.

“El borrador actual de la Nueva Agenda Urbana contempla una sola revisión a mitad de término, en 2026.”

Inevitablemente, el FPAN absorberá mucha atención política durante los próximos 15 años y esto debe aprovecharse para la revisión de la Nueva Agenda Urbana. Además, el FPAN revisará el ODS 11 y los asuntos relacionados una vez cada cuatro años aproximadamente, apoyando de esta manera una revisión y debate regular sobre los temas urbanos a nivel global.

[Véase: SDGs review offers potential preview of how to track New Urban Agenda]

Mientras tanto, el borrador actual de la Nueva Agenda Urbana contempla una sola revisión a mitad de término, en 2026. Concentrarse en la revisión global de la Nueva Agenda Urbana para el FPAN permitiría, de otro modo, cierta regularidad en los debates sobre temas urbanos. El borrador actual también propone una continuidad de los ciclos de Hábitat de 20 años, según los cuales Hábitat IV se llevaría a cabo en 2036. Un arco temporal más breve sería mucho más adecuado dado el veloz ritmo de la urbanización.

El seguimiento y revisión global de la Nueva Agenda Urbana deberán permitir también contribuciones de desarrolladores urbanos relevantes. El borrador actual menciona al Foro Urbano Mundial como plataforma para debates inclusivos e intercambio de puntos de vista. El foro, que actualmente está establecido y se reúne cada dos años podría ciertamente jugar un papel mucho más sustancial como lugar clave para el aprendizaje mutuo entre legisladores, gobiernos locales, desarrolladores y profesionales sobre los desafíos y oportunidades en la implementación de la Nueva Agenda Urbana.

Los participantes del Foro Urbano Mundial podrían presentar sus informes e iniciativas, y permitir a otros aprender sobre buenas prácticas. Además, los debates en el foro también podrían sintetizarse en un reporte general sobre la implementación de la Nueva Agenda Urbana, preparado por UN-Habitat, como aporte regular al FPAN.

Revisión a múltiples niveles

Por supuesto, la Nueva Agenda Urbana deberá ir más allá de dilucidar las estructuras, responsabilidades y marcos temporales para el seguimiento y revisión a nivel global. Los procesos regionales, nacionales y locales son igualmente importantes. Pero a pesar de que el borrador actual menciona la necesidad de desarrollar tales mecanismos a nivel local, no menciona mucho sobre los otros niveles.

“La Nueva Agenda Urbana contendrá, seguramente, elementos que van más allá de los ODSs. Será importante aclarar cómo estos pueden también someterse a fuertes seguimientos y revisiones.”

El borrador de la agenda apela a los gobiernos locales para desarrollar mecanismos de seguimiento y revisión en el ámbito local, que sean consistentes con procesos relevantes a otros niveles. Considerando la centralidad de los actores locales en implementar la dimensión urbana de los ODSs, la Nueva Agenda Urbana debe también enfatizar la importancia de “localizar” los ODSs, y asegurar que los actores locales comprendan, se comprometan y tengan las habilidades para monitorear los objetivos más relevantes del ODS en forma exhaustiva.

[Véase: How will we keep track of city actions under the New Urban Agenda?]

A nivel nacional, los estados miembros deben considerar utilizar a los Comités Nacionales de Hábitat o plataformas similares para apoyar los debates inclusivos sobre el desarrollo urbano sustentable. Tales debates también podrían ser una contribución para el informe nacional al FPAN.

A nivel regional, los Estados miembros de la ONU participarán en el contexto de los ODSs en revisiones realizadas entre pares. Ciertamente, la dimensión urbana de los objetivos será un tema en estos debates, pero también debe ser considerada durante las revisiones regionales dedicadas a la Nueva Agenda Urbana. Las comisiones regionales de la ONU y otras organizaciones regionales podrían apoyar tales procesos, por ejemplo, agregando y comparando información nacional y preparando informes que resuman las conclusiones de las revisiones regionales como contribución al FPAN.

A medida que continúan las negociaciones informales sobre la Nueva Agenda Urbana, los debates deben concentrarse no solo en la visión y la sustancia de la estrategia, sino también en las estructuras institucionales específicas, las responsabilidades y los mandatos necesarios para el proceso de seguimiento y revisión que apoyará la implementación de sus objetivos y aspiraciones.

Este artículo fue traducido al español a través de un acuerdo entre Citiscop y el Observatorio Latino Americano (OLA) de The New School, una universidad en Nueva York. Puede suscribirse al newsletter quincenal con artículos destacados en español de OLA-Citiscope aquí. Subscribe to weekly updates in English here.

Citiscope es miembro del Proyecto de Periodismo de Hábitat III; más información aquí.

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Eleni Dellas

Eleni Dellas is a project manager at adelphi in Berlin, where she works on projects around climate change, the global development agenda and urban governance.