El “Brexit”: un llamado de alerta para la Nueva Agenda Urbana

Las implicaciones económicas y sociales del referéndum británico para salir de la U.E. deberían ser utilizadas para fortalecer significativamente la estrategia a ser aprobada en el Hábitat III.

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La decisión de los votantes británicos de salir de la Unión Europea  constituye un llamado de alerta para los redactores de la Nueva Agenda Urbana, que está siendo elaborada para la conferencia Hábitat III que se llevará a cabo en Quito en octubre.

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El impacto inmediato de este hecho político en los mercados globales financieros demuestra la gran incidencia que pueden tener acontecimientos mundiales sobre los países y ciudades. En este caso supone el descenso del valor de la libra británica, la pronunciada caída en los precios del mercado internacional, y la incertidumbre en cuanto a si este acontecimiento pueda provocar una crisis global como la producida en 2008 luego de la quiebra del banco Lehman Brothers en los Estados Unidos.

El borrador de la Nueva Agenda Urbana publicado el 18 de junio omite contemplar en gran medida las posibles consecuencias de factores externos —más allá del cambio climático— sobre las condiciones económicas, sociales y políticas en las ciudades. Sus 17 páginas y docenas de compromisos para que las ciudades contribuyan a lo que las Naciones Unidas han definido como desarrollo sostenible existen en un marco “intemporal”, como si lo que ocurriera en Londres, Nueva York, San Pablo, Manila o Ciudad de México no dependiera en parte de la economía mundial y las economías nacionales.

[Véase: La U. E. es una voz de gran peso en el proceso Hábitat III. ¿Qué está diciendo?]

Dos dimensiones de este problema se ven inmediatamente afectadas por el referéndum “Brexit” del 23 de junio. La primera es el desempeño económico mundial y sus efectos tanto a nivel nacional como metropolitano. La segunda es en cuanto a las implicancias sociales en el trato de los migrantes, refugiados y pobres de las zonas urbanas.

Consecuencias económicas

Aquí es importante echar un vistazo a las lecciones aprendidas hace unos años durante la crisis económica mundial del 2008-2011. Lo que comenzó como una crisis sobre el financiamiento de viviendas en los Estados Unidos se convirtió en una crisis crediticia internacional que de inmediato afectó el comercio mundial y la demanda de bienes y servicios de los países en desarrollo.

A su vez, esta crisis crediticia pasó a ser una crisis comercial que resultó en crisis económicas nacionales en todo el mundo, a medida que los países se veían imposibilitados de vender sus productos en los mercados mundiales. Las crisis nacionales y locales provocaron desequilibrios en las finanzas públicas nacionales y locales al disminuir los ingresos. En muchos lugares, esto llevó a despidos de funcionarios públicos y a la drástica reducción de los servicios públicos, entre ellos la educación, la salud, la policía y los bomberos.

[Véase: La Nueva Agenda Urbana necesita reconocer un futuro de redes de ciudades y comercio entre ellas]

La salida de la Unión Europea del Reino Unido podría ahora tener efectos similares. Sin duda estos incluyen la caída en la liquidez mundial en un momento donde el crédito para nuevas inversiones en infraestructura es visto como una importante medida de apoyo al desarrollo sostenible, así como para la protección de las ciudades de los impactos del cambio climático.

Consecuencias sociales

La campaña para la salida británica de la Unión Europea fue alimentada en parte por la reacción de un porcentaje importante del electorado británico a los crecientes flujos de migrantes en el Reino Unido. El resultado del referéndum ahora envía al mundo entero un fuerte mensaje de rechazo a los migrantes, y en particular a las poblaciones huyendo de la guerra, desastres y situaciones económicas desfavorables en sus países.

En cambio, en el borrador de la Nueva Agenda Urbana parece como si reducir la pobreza y la desigualdad y garantizar oportunidades para todos pudiera asegurarse solo con incorporarlo en una declaración de las Naciones Unidas.

Sin embargo, el Brexit hace todavía más imperativo que el respaldo político y social para construir sociedades diversas e inclusivas sea percibido como una prioridad fundamental e inmediata — no solo para los migrantes que cruzan a través de las islas griegas para adentrarse en Europa, sino también para el contrato social implícito en la Nueva Agenda Urbana.

[Véase: Los activistas advierten que la Nueva Agenda Urbana necesita trabajar en materia de migración]

Tanto las consecuencias sociales como las económicas del referéndum Brexit deberían utilizarse para fortalecer significativamente la Nueva Agenda Urbana a ser aprobada en el Hábitat III. El documento deberá tener fuertes bases filosóficas y políticas, y reivindicar que el mundo que “necesitamos” podrá solamente alcanzarse teniendo en cuenta el contexto mundial en el que estamos insertos, así como las prioridades políticas asumidas en compromisos internacionales.

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Traducido al español por Stephanie Wildes.

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Michael Cohen

Michael Cohen is a professor of international affairs at the New School in New York.